Crecimiento, la principal preocupación para emisoras de la BMV
Las
señales de enfriamiento que anticipan los analistas con las constantes
revisiones de los pronósticos para México y la guerra comercial
EU-China, destacan entre las preocupaciones de las empresas.
01/03/2019
Actualización 01/03/2019 - 7:16
Factores como la desaceleración de la economía
a nivel local y mundial, la reducción de la demanda interna y el
comportamiento del precio de algunas materias primas, fueron algunas de
las palabras más mencionadas durante la temporada de reportes que
terminó el miércoles pasado, y que causan una mayor preocupación entre
inversionistas y analistas de cara a los siguientes meses.
En un ejercicio realizado por El Financiero con los 35 reportes al cuarto trimestre de 2018 de la muestra del S&P/BMV IPC, se contabilizaron 16 menciones al crecimiento económico como una preocupación, seguida de mayores gastos, con 12 menciones, y tipo de cambio, con nueve ocasiones.
Parte de esta situación derivada de un contexto de desaceleración esperada para la economía a nivel global, producto de la guerra comercial
entre Estados Unidos y China, y las constantes revisiones en los
pronósticos de crecimiento para la economía mexicana, durante el primer
año del sexenio del presidente, Andrés Manuel López Obrador, son focos
que fueron reiterados por los analistas, ante señales de enfriamiento.
“La orientación
de las políticas a nivel macro y micro bajo la administración de AMLO,
podría restringir las condiciones financieras internas y hacer que las
empresas nacionales sean más defensivas en sus decisiones de gasto e
inversión”, escribió en una nota de análisis, Alberto Ramos, economista
en jefe para América Latina de Goldman Sachs.
Manuel Jiménez Zaldívar, director de análisis bursátil de Grupo Financiero Banorte, coincidió.
“En lo local,
estamos hablando de un año con menor crecimiento económico, que
provocará una desaceleración en ingresos y las compañías tendrán que
estar ajustando sus estructuras de costos para poder soportar un menor
crecimiento”, dijo en entrevista con El Financiero.
Para Jiménez
Zaldívar, el sector de consumo básico y las empresas de autoservicios se
podrían ver beneficiadas de este contexto, estas últimas, por las
políticas sociales que pretende impulsar la actual administración,
debido a que esos apoyos a sectores vulnerables de la población podrían
reflejarse en el consumo de productos básicos.
Asimismo, el
monitoreo del tipo de cambio y el precio de las materias primas serán
variables que estarán siguiendo los analistas de Banorte.
“Observaremos
la volatilidad del tipo de cambio debido a que esta tiene cierta
influencia sobre las estructuras financieras de las compañías, porque
varias empresas tienen pasivos en dólares, por otro lado, la
recuperación en los precios del petróleo y del cobre pudieran ayudar al
sector minero”, concluyó.
Si a esto se
suma que la tendencia de desaceleración parece haberse intensificado
por factores como las huelgas laborales y las interrupciones en el
suministro de combustible en varios estados de la república, estos
temores parecen estar justificados.
“Un principal
foco de riesgo (hacia adelante) está en las expectativas de un menor
crecimiento económico en México, esto sin duda puede generar una menor
demanda, y por ello, las expectativas de crecimiento suelen ser un poco
más moderadas e incluso las de inversión”, comentó a El Financiero, Carlos González Tabares, director de análisis y estrategia bursátil.
En cuanto a sectores, el especialista reconoció que las empresas del sector industrial serían las más afectadas y las del sector consumo quizá se verían un poco más favorecidas a pesar de los últimos datos reportados
Sin embargo, las empresas que utilizan materias primas
como insumos, podrían encontrar un escenario complicado, además del
sector energético por temas de incertidumbre política que podrían
afectar sus estimados.
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